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Fueron mamás de dos nenas y llevaron una cada una en la panza

La arrecifeña Pamela Visciarelli es protagonista de una historia particular junto a su esposa, Mariana Blanco.

Ambas decidieron vivir la experiencia de estar embarazadas. Su historia llamó la atención del canal de noticias TN, que lo reflejó de esta manera:

Mariana Blanco y Pamela Visciarelli se conocieron hace 8 años adentro de una cancha de fútbol. Una era DT y la otra jugadora del equipo contrario. El amor para Visciarelli fue a primera vista, y desde la primera vez que salieron, nunca más se separaron. Una vez, al comienzo de la relación, Mariana dijo que el día que cumplieran un año juntas, se casarían, y cuando llegó la fecha, dieron el sí.

Después, llegó la decisión de mudarse juntas. A los cuatro meses de haber empezado la relación, eran inseparables y decidieron que querían ser mamás. «Las dos queríamos estar embarazadas y empezamos a evaluar quién de las dos arrancaba. Nos dimos cuenta de que no había opción, tenía que ser yo que era la más grande. Hicimos seis tratamientos, todos negativos. Los pagamos nosotras, pedimos plata prestada y hasta nos hicieron cuotas», recordó Mariana.

En 2013, se sancionó la ley de reproducción médica asistida, pero no conseguían que les aprobaran el tratamiento porque no estaba claro cómo se iba a implementar. Un día, Mariana vio en la cartilla de la obra social que había un lugar que hacía tratamientos de fertilización. Pidieron un turno y en la primera consulta la doctora fue sincera y les dijo que iban a intentar con los óvulos de Mariana, una vez más, y después empezarían con Pamela.

Mariana tenía 38 años cuando comenzaron el tratamiento de alta complejidad. Le aspiraron los óvulos, fueron fecundados con el semen del banco de donantes, pero ninguno de los embriones se desarrolló.

«Entonces, probamos con los míos. Yo tenía 25 años y más probabilidades», cuenta Pamela.

Después del nacimiento de Juana en mayo de 2016 y teniendo embriones congelados, Pamela empezó a soñar con su momento de quedar embarazada. «Empecé a entender lo que había pasado Mariana. Era el sueño de nuestras vidas que tuviera a Juana dentro de su panza», explica la arrecifeña, que admite que al pasar por el embarazo, sintió muchas de las cosas que su mujer había experimentado.

La gran diferencia fue que cuando Mariana estuvo embarazada de Juana, estaban solas y podían hacer planes y en el caso del embarazo de Pamela, la espera de Eva fue mucho más activa.

En el caso del embarazo de Mariana, la doctora que las atendió cuando Juani todavía era un proyecto, les habló del método ROPA, conocido también como doble maternidad, que significa “recepción de óvulos de la pareja”. Desarrollaron los embriones in vitro con los óvulos de Pamela, inseminados con semen de un banco de donantes y se los transfirieron a Mariana para que fuera la gestante. «Ya lo habíamos pensado: yo saltaba en una pata. Iba a ser de las dos, los óvulos de Pame, creciendo en mi vientre», se emocionó Mariana.

Del tratamiento de fertilización que hicieron con los óvulos de Pamela salieron ocho embriones. «Al mes siguiente, hicimos la transferencia, uno es Juana (que tiene dos años) y el resto estuvieron congelados hasta que decidimos ampliar la familia y nació hace tres meses Eva», relataron felices.

Fuente: TN

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