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Etiquetado frontal de los alimentos: ¿En qué nos puede beneficiar a los argentinos?

Todo parece indicar que Argentina está acelerando la toma de decisiones sobre políticas orientadas a mejorar la calidad de la alimentación de nuestra población.  Desde los Ministerios de Salud, Agricultura y Desarrollo Productivo, anunciaron que en septiembre se presentará una propuesta de etiquetado frontal de alimentos. Se trata de una gran oportunidad para elegir un modelo inteligente, cuyo impacto en una mejor dieta deberá ser evaluado y comprobado en los próximos años

El etiquetado frontal de cada alimento y bebida es una advertencia sanitaria –existen diferentes tipos de formatos– para que los consumidores sepan que están frente a un producto que tiene mucha sal, o mucha azúcar, o grasas o calorías. Un etiquetado frontal efectivo debería ser una herramienta para facilitar la comprensión de la información nutricional del alimento y de esa manera se traduzca en elecciones que finalmente converjan en una mejor nutrición.

El rotulado nutricional de envases de alimentos muestra información en tablas de composición nutricional. La evidencia a nivel internacional ha demostrado que este tipo de rotulado no es de fácil comprensión y no cumple la función de informar a la población sobre los componentes principales de un alimento para que puedan realizar una selección más saludable de los alimentos que consumen.

Los argentinos tenemos una dieta muy poco saludable, en particular en tres aspectos: bajos consumos de verduras, frutas, legumbres (los consumos de estos  grupos no alcanzan la mitad de su recomendación); excesos en el consumo de azúcares presentes en gaseosas y jugos, en el mate diario y en galletitas dulces y facturas (solamente esos cinco productos, en ese orden, aportan el 70% del azúcar ingerido en nuestra dieta); y un exceso aún más preocupante (hasta dos veces su recomendación) en la ingesta de alimentos “harinosos” (fuente de hidratos de carbono de baja calidad, pobres en nutrientes).

Las definiciones técnicas que sustenten el etiquetado frontal lo convertirán en una herramienta robusta, que sirva al propósito de mejorar la dieta de la población en dos aspectos clave: desalentar el consumo de alimentos que contribuyen significativamente a la ingesta principalmente de azúcar y sodio, pero siendo a la vez un faro para estimular el consumo de aquellos ricos en nutrientes deficitarios (fibra, calcio, vitaminas B, A, D) o con presencia de frutas, verduras o legumbres en su composición.

Lograr una propuesta que cumpla este objetivo será una muy buena noticia en el esfuerzo colectivo por mejorar la calidad de la dieta de los argentinos.

Fuente: Ambito.com

 

María Eugenia Delvaux

Magister y Licenciada en Nutrición – MPN°4385

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