dos establecimientos educativos de nuestra ciudad se convirtieron en el centro de investigaciones judiciales tras conocerse amenazas de ataques protagonizadas por alumnos. Los operativos, realizados este miércoles, terminaron con la incautación de un arma de aire comprimido y un teléfono celular.
El primero de los casos ocurrió cerca del mediodía en una escuela primaria de la calle Urquiza. La alarma se encendió cuando la directora del establecimiento fue advertida por los propios alumnos sobre los dichos de un compañero de apenas 11 años. Según el relato de los chicos, el menor habría asegurado que tenía un arma en su casa y que planeaba llevarla al colegio para «realizar un tiroteo».
Ante la gravedad del comentario, se dio intervención inmediata a la Justicia bajo la figura de intimidación pública (un delito que castiga a quien infunda temor público o genere tumultos). Por orden de la Fiscalía del Joven de San Nicolás, la policía registró la vivienda del chico, donde efectivamente encontraron un rifle de aire comprimido calibre 5,5. El arma quedó incautada y el menor fue entregado a sus padres tras ser notificado del inicio de la causa.
Casi en simultáneo, las autoridades avanzaron sobre otra investigación similar, esta vez relacionada con un adolescente de 16 años que asiste a una escuela ubicada en las inmediaciones de la ruta provincial 51.
En este contexto, se realizó un segundo allanamiento en un domicilio local donde se buscaban pruebas sobre mensajes o publicaciones intimidatorias. Los efectivos lograron retirar el teléfono celular del joven, que ahora será peritado para determinar el alcance de sus amenazas.
Ambos episodios ponen de manifiesto la preocupación de las autoridades educativas y judiciales frente a estas conductas que, aunque a veces se presentan como «bromas» o bravuconadas, activan protocolos de seguridad y causas penales que involucran directamente a los adultos responsables de los menores.


