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¿Seguimos aprendiendo en vacaciones?

Dejar por quince días el aula no significa que los chicos abandonen sus deseos por aprender. Aunque las recomendaciones varían según las edades -los adolescentes que tienen materias previas para rendir son los únicos que, deben mantener un riguroso cronograma de estudio-, para todos el consejo es el mismo: el descanso es necesario.

Sin embargo, parecería que los períodos de vacaciones implican el abandono de todo lo relacionado con el aprendizaje, en concreto con la escuela. Entonces, la lectura y la escritura pasan al descuido como si fueran solo bienes escolares.

Psicopedagogos y docentes coincidimos al aconsejar descanso, mientras dure el receso de invierno. Pero al mismo tiempo, sugerimos vincular la diversión también con la lectura, el arte y los juegos que estimulan el pensamiento.

Es posible hacer sentir a los niños que el aprendizaje es parte de las vacaciones y no sentir que están haciendo tareas. Los aprendizajes se dan en todo momento; cualquier actividad puede ser aprovechada para aprender. Por eso es buena idea proponer actividades como ir al cine, visitar espacios abiertos, ir a exposiciones de arte u obras de teatro. Existen propuestas de entretenimiento a bajos precios o incluso gratis, lo importante es ocupar su tiempo libre en cosas que desarrollen la creatividad.

No hay que dejar de lado la importancia de que los padres también compartan con los hijos algún tipo de actividad. No importa tanto qué se haga: jugar no necesita ni planificación, ni un espacio en la agenda, ni siquiera una gran inversión. Cualquier momento sirve mientras todo sea diversión y espontaneidad, y jugando es donde ¡más se aprende!

Por último, en los casos donde en esta primera etapa del año escolar, aún no se alcanzaron los objetivos de aprendizaje esperados es conveniente combinar la recreación con el aprendizaje sin que este último se convierta en una tortura para grandes, chicos y no tan chicos.

Algunos consejos

  • Jugar con propuestas que impliquen estrategia y hagan pensar. Son buenos ejemplos: ajedrez, damas, crucigramas, adivinanzas.
  • Leer todos los días un artículo corto, elegirlo de acuerdo a la edad.
  • Completar las carpetas y tareas que estén incompletas.
  • Revisar con otros los temas que no se entendieron en clase y pedir ayuda para no atrasarse. Realizar las tareas de manera paulatina, ¡Evitar dejar  todo para el último fin de semana!

Es cierto que las vacaciones escolares son ideales para que los chicos, recarguen baterías… pero también pueden servir para balancear el proceso de aprendizaje.

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