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Arrecifes, su Historia: Historia de los primeros autos en Arrecifes, Despojos de la II Guerra Mundial y una joya de archivo

Este fue uno de los primeros automóviles que llegaron a Arrecifes y que provocaron el asombro de quienes veían pasar este tipo de vehículos, era común observar a carretas, tiradas por bueyes, charret, volantas o galeras, éstas impulsadas por caballos.

El primer auto que anduvo por estos pagos, y que revolucionó a todos, fue un «Mercedes», adquirido por Diego Barrutti en 1907, afincado en Viña.

Un año más tarde, a fines de 1908, pasó un «Reo» conducido por Alejandro Hosch, representante de dicha marca en Buenos Aires y que se dirigía a Pergamino, al tomar la curva de Ordoñez en Todd, rompió una rueda y fue al taller de don Silvestre Ortensi, donde el carpintero Graciano Laulhé le construyó una nueva. Ese vehículo fue vendido al vecino Luis Marillet.

Poco después José Acacio Ramos, Alejandro Urbini, Casto Gómez adquirieron nuevas unidades. Es de imaginar la odisea que significaba transitar por esos caminos plagados de lodazales, huellones y pasaje de corrientes de agua sin puentes, con esos automóviles frágiles y que recién iban dando sus primeros pasos.

 

Una vieja postal de un choque de automóviles que según aseveran ocurrió en Arrecifes, en cercanías a la población. Lo curioso del caso es que se trata de dos viejas unidades, uno de los vehículos es un Ford T 1924, así que mas o menos en esa fecha habría ocurrido el siniestro. Lo que no se sabe es quienes fueron los protagonistas ni las consecuencias. Por la vestimenta del joven que esta a la derecha se puede precisar la usanza de la época, aunque los autos también lo certifican. A lo mejor alguien puede precisar datos otorgados por sus ancestros, lo que es inimaginable precisar como ocurrió tal hecho dada la baja velocidad que tenían estas unidades.

 

Esta foto fue tomada en un predio, ubicado en un gran terreno existente en calle Merlo entre Av. Roque Sáenz Peña y Dorrego hacia ruta 5, donde pudimos acceder con un permiso especial. Allí se almacenaban restos de lo que fue la Segunda Guerra Mundial, que se fundían para hacer acero- El que posa en las fotos es Raúl Márquez, a quién le gustaba investigar sobre este tipo de armamento, el se domiciliaba en San Juan y era integrante de mi familia.

En este caso se muestra un casco. Observar el impacto de un proyectil que logra atravesar el mismo y a la vez partirlo. Vaya uno a saber quién fue el infortunado que lo poseía en el momento de la crueldad de las guerras. Ver tanta destrucción material y consecuentemente humana, no era muy edificante.

 

En este caso quien posa en la foto exhibe una ametralladora, generalmente usada en tanques o en vehículos ligeros. Dicho armamento provenía de tropas alemanas, italianas e inglesas. También llegaron cascos de vehículos de todo tipo que servían para lograr el acero que brindaba la Rycsa.

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