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El horario en que comemos influye en nuestro peso corporal

El tratamiento para prevenir el desarrollo de la obesidad ha cambiado a lo largo del tiempo. En la actualidad, la evidencia científica resalta que los cambios en los hábitos de alimentación y la práctica de actividad física son esenciales como estrategias para la reducción de peso. Adicionalmente, existen otros factores del estilo de vida moderno que no se han investigado lo suficiente y que son igualmente importantes; como es el caso de la relevancia que tienen los horarios de alimentación como desencadenantes de sobrepeso y alteraciones metabólicas.

Un reciente artículo de investigación publicado en la revista Nutrients, donde el objetivo fue analizar el horario en el que se realizaban las comidas principales del día y sus efectos sobre el metabolismo, la tolerancia a la glucosa y otros factores relacionados con la obesidad; determinaron que aquellas personas que omitían el Desayuno, presentaron un mayor riesgo de desarrollar obesidad.

En relación con la hora en que se realizan las comidas, establecieron que llevar a cabo el Almuerzo después de las 15 hs, podría dificultar la pérdida de peso, especialmente en aquellas personas que presentan una variante genética específica en las células del tejido adiposo.

Además, la distribución de la ingesta de energía entre las comidas, podría ser un factor importante en la pérdida de peso. Se observó que los sujetos que realizaban un desayuno ligero y una cena abundante perdieron significativamente menos peso que aquellos que consumieron un desayuno copioso y una cena liviana.

En relación a la hora de la Cena, varios estudios han observado que una cena tardía, se asociaría con un mayor riesgo de desarrollar síndrome metabólico.

Para aquellas personas que comen abundantemente de noche, la probabilidad de ser obeso aumenta 5 veces, mientras que aquellos que realizan una ingesta calórica durante la mañana (hasta 2 horas después de despertar), la probabilidad de ser obeso disminuye en un 50%.

En este sentido, los trabajadores nocturnos también presentan una mayor propensión a desarrollar enfermedades metabólicas y cardiovasculares, además de otras afecciones a la salud. Una particularidad de estos trabajadores es que, debido a su actividad predominantemente nocturna, cambian sus hábitos de alimentación, mostrando una mayor ingesta de alimentos predominantemente por la noche. Se calcula que en un individuo con horarios de trabajo diurnos, el 75% de las kilocalorías ingeridas diariamente se consumen durante el día y solamente un 25% se consume por la noche y, por el contrario, para el
trabajador nocturno esta proporción se invierte.

De acuerdo con la evidencia presentada, se puede sugerir que los efectos que tiene el horario de la comida sobre el peso corporal y el metabolismo son la consecuencia de una contradicción que se presenta al comer por la noche cuando hay bajo nivel de actividad, baja temperatura corporal y baja eficiencia para la absorción de nutrientes a nivel del sistema gástrico, lo cual facilita la acumulación de energía, favoreciendo
el aumento del peso corporal.

Según los resultados de estos estudios, modificar el horario en el que realizamos las comidas podría ser, potencialmente, una estrategia para el tratamiento de la obesidad.

Fuente: Revista Chilena de Nutrición – Revista Mexicana de Trastornos Alimentarios – Nutriinfo.

María Eugenia Delvaux
Lic. en Nutrición MP N° 4385

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