En el marco del programa de normalización sonora, personal de Tránsito y la Patrulla Urbana, junto con la Policía Comunal, realizaron una serie de operativos de control en locales de expansión nocturna y salas de eventos de nuestra ciudad durante la madrugada de este sábado.
Los inspectores utilizaron decibelímetros para constatar si los establecimientos cumplían con los límites permitidos por las ordenanzas vigentes, y los resultados arrojaron dos infracciones importantes por ruidos molestos.
El primer caso se detectó a las 2:45 en un salón de eventos ubicado en la esquina de Vicente López y Planes y Ángel Merlo. La medición, realizada a 60 metros de la puerta de ingreso, marcó 77,6 decibeles, cuando el máximo permitido desde la acera es de 57. Además, se comprobó que el lugar no contaba con el compresor regulador de sonido que exige la normativa.
Más tarde, a las 3:25, los controles se trasladaron a un local de expansión nocturna en la intersección de las calles Chile y Yugoeslavia. Allí, la medición a 50 metros de la entrada registró 69,4 decibeles, superando también el límite de 57. Al igual que en el caso anterior, el comercio carecía del equipo regulador obligatorio.
En ambos procedimientos se labraron las actas de infracción correspondientes por incumplir la ordenanza municipal (Ordenanza 856 y su modificatoria 2698/16). Ahora, las actuaciones pasaron a manos del Juzgado de Paz Letrado, que será el encargado de resolver las sanciones para los responsables de los locales.



