Los controles de tránsito en nuestra ciudad sumaron dos nuevos capítulos de tensión y negligencia este martes, cuando los inspectores de la Dirección de Tránsito y la Patrulla Urbana debieron intervenir en situaciones que pusieron en riesgo la seguridad vial.
El primer episodio ocurrió a las 16:45 en la esquina de Avenida Roque Sáenz Peña y Colectora Illia. Allí, las autoridades detuvieron la marcha de una Guerrero 110 de color negro conducida por un adolescente de 15 años. El menor circulaba sin casco y, como era de esperar por su edad, no contaba con ningún tipo de registro para conducir, además de carecer de la cédula del vehículo y el seguro obligatorio que exige la Ley Nacional de Tránsito (Ley 24.449).
Más tarde, cerca de las 20:45, en Avenida Merlassino y Arenales, el conductor de una Zanella ZB 110 ignoró el pedido de detención de los inspectores, giró en «U» de manera temeraria y comenzó a circular en contramano para intentar escapar. Tras ser interceptado, la tensión escaló con la llegada de su madre, quien cuestionó el operativo e intentó llevarse la moto por la fuerza.
La situación solo se calmó cuando llegó un móvil policial que había sido solicitado como apoyo. Finalmente, la mujer y su hijo se retiraron a pie, mientras que las dos motos fueron trasladadas al depósito municipal, quedando a disposición del Juzgado de Faltas local.

