El domingo pasado, una vivienda de la calle Moreno fue escenario de un hecho amargo que terminó en la justicia. Un vecino de 73 años se presentó ante las autoridades para denunciar que su propio sobrino, un hombre de 30 años, le había quitado su teléfono celular dentro de su casa.
El aparato en cuestión es un Nokia 1100, un modelo recordado por su resistencia y sencillez.
Tras conocerse el caso, el equipo del Ayudante Fiscal Jorge Casal tomó cartas en el asunto. Además de iniciar el proceso administrativo habitual por hurto (un delito que se refiere al apoderamiento de algo ajeno sin usar violencia, según el Código Penal), se pidió la intervención de los investigadores locales para intentar recuperar el teléfono y esclarecer cómo se dieron los hechos.
Por el momento, el caso quedó en manos de la Unidad Funcional de Instrucción Nº 6 del Departamento Judicial de San Nicolás.

