Un control de tránsito de rutina terminó en un escándalo el sábado a la noche en pleno centro. Todo comenzó alrededor de las 20:00 en la calle Rivadavia al 25, cuando los inspectores municipales frenaron la marcha de una moto Guerrero 110 de color negro.
Al pedirle los papeles al conductor —un hombre mayor de edad domiciliado en nuestra ciudad—, los agentes se encontraron con que no tenía licencia de conducir, ni seguro obligatorio, ni la cédula del vehículo. El hombre circulaba sin casco y la moto no tenía la chapa patente colocada.
El conflicto escaló cuando los inspectores le informaron que, ante tantas faltas, debían retener el rodado. En ese momento, el motociclista se puso hostil y empezó a insultar y agredir al personal municipal. Ante la imposibilidad de hacerlo entrar en razón, se solicitó apoyo policial.
A pesar de la presencia de los efectivos, el sujeto persistió en su actitud violenta y se negó terminantemente a entregar la moto. Finalmente, la policía tuvo que proceder a su detención por el delito de desobediencia.
El hombre fue trasladado a la comisaría local, donde la Ayudantía Fiscal de Arrecifes avaló el procedimiento y dispuso que permanezca arrestado hasta completar los trámites legales. Por su parte, la moto quedó secuestrada a disposición del Juzgado de Faltas por las múltiples infracciones a la Ley Nacional de Tránsito (24.449).

