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Rápido, pero sin apurarse

Estilo de vida

Pareciera que el fútbol no es lo de él, aunque muchos fans le siguen haciendo fuerza para que no se baje de uno de sus sueños de niño: ser futbolista profesional.

De todos modos, esta carrera parece que también la corre distendido…  Es que la gloria ya la alcanzó indiscutiblemente en el deporte para el que nació: el atletismo. Usain Bolt se recibió de leyenda en los últimos Juegos Olímpicos. Allí alcanzó su ansiado triple-triple: los tres oros de las pruebas de velocidad en tres olimpíadas seguidas.

En la primera parte de la final de los 100 mts. llanos en Río 2016, iba perdiendo la carrera, no lograba llegar al primer puesto. Fueron segundos que parecieron eternos.  Su largada no había sido buena, y quedó ubicado en la mitad del pelotón. Ya había pasado la mitad de la carrera y aún no estaba primero…

El jamaiquino contó luego, en una conferencia de prensa, que en esos momentos tan estresantes se decía a sí mismo: “no entres en pánico… me abriré camino”.  De esta manera, tratando de mantener su cabeza tranquila y concentrada en el objetivo, logró posicionarse primero a los 70 metros y finalmente alcanzar la ansiada medalla dorada.

En esa conferencia de prensa también confesó: «en la repetición se veía peor de lo que se sintió en la carrera… estaba muy confiado. Sólo tenía que mantener la compostura y cumplir. Y eso fue lo que hice». Y agregó: «Quería ir más rápido, pero ejecuté bien lo que tenía que hacer para llegar primero a la meta. Lo más importante era estar concentrado y no apurarme y cometer errores”.

Una lección de vida en menos de 10 segundos que se puede resumir en: “no desesperes, mantené tu concentración”. Suenan casi irónicas sus palabras: “no apurarme para no cometer errores”. ¿No apurarse?… pero… ¿una carrera de 100 metros no se trata justamente de todo lo contrario? Hay que correr lo más rápido posible, ¿no?

Aquí hay una gran verdad: apurarse no es lo mismo que avanzar veloz y eficientemente.  Cuántas veces nos olvidamos de esto.  Nos desesperamos al ver que no alcanzamos nuestros objetivos.  Entonces tratamos de apurarnos de una manera equivocada, empujando las cosas, tratando de meterlas a presión.  Pero eso sólo nos lleva a perder la concentración y comenzar a cometer errores que nos pueden costar muy caro, ¿no es cierto?

Qué importante entonces es mantener la calma mientras seguimos haciendo lo mejor que podemos.  Seguramente los resultados van a llegar.  Además… ¡qué bueno que la vida no se trata de una carrera de 100 metros, sino más bien de una maratón!  No perdamos la concentración en nuestros sueños, sigamos corriendo con paciencia y con confianza. Con fe, todo es posible.

 

Lic. Rodrigo Arias

Licenciado en Teología y en Psicología.

Conductor del programa radial y televisivo Una Luz en el Camino

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