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¿Cómo podemos fortalecer nuestro sistema inmunológico?

El sistema inmunológico es el encargado de la protección de nuestro cuerpo frente a diferentes agentes que el organismo identifica como posibles agresores, ya sean virus, bacterias, alérgenos, toxinas, células malignas, etc.

Es un hecho bien conocido que un deficiente estado nutricional conlleva un mayor riesgo de contraer infecciones; sin embargo, el conocimiento del papel que juegan los nutrientes en los mecanismos inmunológicos de la defensa es mucho más reciente.

La EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) reconoce que una correcta alimentación, con la incorporación adecuada de vitaminas y minerales, participa en el correcto funcionamiento del sistema inmunitario.

Sin embargo, es importante remarcar que la inmunidad no se mejora automáticamente como si fuese un botón mágico, pero podemos construirla y mejorarla día a día. En base a ello, no tiene sentido salir a comprar suplementos sin prescripción y pretender revertir en pocos días, lo que por años desatendimos.

La inmunidad depende en “gran medida”, incluso más de lo que creemos de los alimentos que incorporamos a nuestro organismo.

Te propongo que tengas en cuenta los siguientes consejos que, repetidos durante un tiempo, y en conjunto (nunca aislados), te pueden ayudar a asegurar un correcto funcionamiento del sistema inmunitario:

  • Alimentarnos con alimentos reales y disminuir el consumo de alimentos procesados. ¿Qué significa esto?

Disminuir al mínimo la manipulación de los alimentos y preferir aquellos que vienen en su envase natural tales como: frutas y verduras frescas con sus cáscaras, frutas oleosas (palta, aceitunas) cereales enteros no refinados (integrales) , carnes magras, legumbres frescas (arvejas, lentejas, porotos, garbanzos)  frutos secos (nueces, almendras, castañas) y semillas. Estos alimentos no han sido expuestos a procesos industriales, ni se han agregado a ellos ningún tipo de aditivos ni químicos. Por el contrario, los alimentos procesados industrialmente, son aquellos que sufrieron modificaciones durante su cadena de producción.  Usualmente estas modificaciones se realizan con el fin de mejorar el sabor, textura, y consistencia del alimento, o para extender su tiempo de vida útil. Por ejemplo: frutas enlatadas en almíbar, hamburguesas envasadas, jugos envasados, papas fritas, etc. Es importante reducir el consumo de estos últimos.

  • Agregar probióticos a la alimentación. Los probióticos son alimentos o suplementos que contienen microorganismos vivos destinados a mantener o mejorar las bacterias “buenas” del cuerpo. Entre los alimentos probióticos tenemos al Kefir – Yogures caseros – Chucrut.
  • Mantenernos activos. Resulta importante realizar actividades físicas que nos gusten y a su vez nos permitan trabajar la masa muscular (con el mismo peso del cuerpo).
  • Descansar adecuadamente, al menos 8 horas diarias en una habitación totalmente a oscuras. No normalicemos no poder descansar, ni descansar de menos. Hay q atender las causas.
  • Exposición solar diaria, realizando “baños de sol” de 10 a 30 minutos (dependiendo del color de la piel) con la mayor parte del cuerpo en descubierto.
  • Control de estrés: si es posible, reduce los factores que hayas identificado como fuente de estrés. Si no sabes cómo hacerlo, busca la ayuda de un profesional.

El desafío consiste en mejorar día a día nuestra alimentación y nuestra calidad de vida.

María Eugenia Delvaux

Lic. en Nutrición MPN° 4385

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