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Aumento de la Obesidad Infantil: Una posible secuela de la cuarentena

La mala calidad en la alimentación, las horas que pasan frente a la pantalla, ya sea tomando clases de manera virtual o jugando videojuegos, y la reducción de la actividad física por el aislamiento, están siendo el cóctel propicio para agravar el problema del sobrepeso y  la obesidad infantil, que hasta el año pasado afectaba en el país al 41,1% de la población de entre 5 a 17 años.

Si bien en el país no se realizaron hasta el momento estudios para conocer el impacto que el aislamiento social preventivo obligatorio ha tenido sobre el peso de los niños y adolescentes, ya hay investigaciones internacionales que advierten sobre sus lamentables efectos. Tal es el caso del trabajo realizado por la Universidad de Búfalo, en Estados Unidos, en el que alertaron que las medidas de aislamiento implementadas en diversos países del mundo debido al coronavirus, han afectado negativamente la alimentación, el sueño y la actividad física entre los niños que padecen obesidad.

Dicho estudio, publicado en la revista “Obesity”, incluyó a 41 niños con sobrepeso que estuvieron en confinamiento a lo largo de marzo y abril en Verona, Italia. En comparación con las conductas registradas un año antes, los niños comieron una comida adicional por día, durmieron media hora más por día, sumaron alrededor de cinco horas diarias frente a las pantallas del teléfono, computadora o televisor, y aumentaron de forma drástica el consumo de carne roja, bebidas azucaradas y alimentos “chatarra”.  En tanto, la actividad física disminuyó más de dos horas por semana.

En lo que respecta a la actividad física, el equipo de investigadores indicó que el distanciamiento social y las órdenes de quedarse en casa, reducen las oportunidades de ejercicio, particularmente para los niños en áreas urbanas, que viven en pequeños departamentos.

Los niños y adolescentes que están luchando contra la obesidad son colocados en una posición desafortunada de aislamiento que parece crear un entorno desfavorable para mantener conductas de estilo de vida saludables, mientras que los ambientes escolares proveen una estructura y rutinas en torno a los horarios de las comidas, la actividad física y el sueño, tres factores principales de estilo de vida  implicados en el riesgo de obesidad.

Sin lugar a dudas, la cuarentena va a provocar efectos que no veremos ahora sino a mediano y largo plazo. Dependiendo de la duración de la misma, el exceso de peso ganado puede no ser fácilmente reversible y puede contribuir a la obesidad durante la adulte,z si no se reestablecen conductas más saludables.

¿Cómo prevenirlo?

  • Mantener a los niños y adolescentes activos: aprovechando el acceso a computadoras y teléfonos, se puede acceder a rutinas de actividad física o juegos para que lo realicen los niños y adolescentes. Es importante que no se aburran, hay que incluir juegos y que los ejercicios incluyan un mínimo desplazamiento.
  • Preparar alimentos más saludables, realizando la comida en casa, donde se incluyan más cantidad de vegetales y frutas, reduciendo el consumo de los alimentos azucarados y procesados.
  • Establecer rutinas y horarios: es importante que nos aseguremos el inicio del día con un desayuno nutritivo, seguido del almuerzo y merienda saludables y luego, en un horario no tan tarde, una cena liviana. A fin de garantizar luego un sueño profundo y reparador.

Con los altos índices de sobrepeso y obesidad que existen en nuestro país, es fundamental mantener hábitos saludables durante los períodos de aislamiento para evitar graves problemas a la salud.

María Eugenia Delvaux

Lic. en Nutrición MPN° 4385

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