Diario Imagen de Arrecifes
Arrecifes: su historia Columnistas

Arrecifes, su Historia: El Molino

Todo comenzó en 1861, cuando los inmigrantes franceses Antonio y Silverio Pomés y Santiago Duhalde decidieron hacer funcionar un molino harinero a orillas del río Arrecifes. Disponían de 5000 libras esterlinas y aspiraban a producir 100 bolsas diarias de harina. Recién el 8 de junio de 1866 la Corporación gobernante les otorga el permiso correspondiente para utilizar las aguas del río hidráulicamente y hacer mover las maquinas a utilizar. Se hizo un canal derivador y desviar la corriente para tal fin. La condición era que el agua utilizada debía volver al cauce del río. La construcción fue pequeña primitivamente, pero los nuevos adquirentes, Santos Copello y Laplacette deciden demoler lo hecho y realizar un nuevo edificio acorde con el proyecto. Las nuevas obras se inician el 25 de octubre de 1889 y el sistema a utilizarse sería el francés, es decir con piedras para elaborar una alta calidad de harina.

El predio tenía 30 hectáreas, era muy pintoresco por la cercanía del curso de agua, poseía muchos árboles frutales y una avenida flanqueada por altos eucaliptus. Sobre el arroyo del pueblo, de paso obligado para llegar a la planta, se construyó un puente sólido, que aún existe para el paso de los carruajes. El proyecto era realizar las obras con material existente en el lugar y el trigo como materia prima indispensable, cereal muy sembrado en la zona. La nueva estructura iba a ser de 30 metros de largo, 14 de ancho y 21 de alto, con cinco pisos, sin contar con anexos imprescindibles. Los ladrillos se fabricaron en el mismo lugar, estimándose en 800.000 los necesarios, cocinados en hornos especiales y moldeados en gran tamaño. Para el cocinado se estima se emplearon mas de 12 toneladas de carbón, sin contar con la leña obtenida de la zona. Para la argamasa, unión de los ladrillos se utilizó polvo de ladrillos, sacados de los rotos. Para ello se puso en marcha una moderna máquina. Para ligar la argamasa se trajeron de las caleras de Azul cal viva, que llegaban en vagones del ferrocarril.

La colosal estructura estaba fijada por tirantes de hierro doble T y los pisos montados sobre tirantes de madera dura. La fábrica era movida por una poderosa turbina de 120 caballos de vapor y se ubicó en un edificio contiguo y tenía 10 metros de largo por 5 de ancho. Debajo del edificio pasaba el caudal de agua, que se derivaba de un represa (Tajamar) y corría por un canal de 4 metros de ancho, 6 de profundidad y 400 de extensión.

La construcción del Canal del Norte en 1904 iba a permitir una distribución económica hacia los centros comerciales, pero la caducidad de esta obra impidió tal eventualidad.

En noviembre de 1910, los empresarios Bunge y Born alquilaron el molino por 10 años y lo clausuraron dejando sin trabajo a cerca de 80 operarios. Argumentaban que les hacía la competencia por cuanto ellos elaboraban harina en sus molinos y el costo del de Arrecifes era mucho menor por el sistema utilizado, lo cual consideraban competencia desleal.

Aquí hay que considerar que desde el Molino se brindó energía eléctrica a la ciudad, edificios oficiales y particulares hasta julio de 1922 cuando una creciente destruyó el Tajamar. Ello fue explicado en nota aparte sobre la usina en nuestra ciudad.

Hoy la imponente estructura se muestra tal como quedó, aunque en ruinas muestra su gallardía, y a pesar del tiempo sigue siendo lugar de visitantes y locales, aprovechando un gran predio para pasar momentos de esparcimiento.

El 8 de octubre de 1993, mediante Ordenanza 947, el Concejo Deliberante, lo declara de Interés Municipal. Esperemos que ninguna piqueta y que algún desubicado se le ocurra destruir lo que es un ícono de nuestra historia.

Notas relacionadas

La importancia de leer la información nutricional

Lic. María Eugenia Delvaux

Consejos para la compra y preparación de alimentos a fin de evitar contagios por Coronavirus

Lic. María Eugenia Delvaux

Hablemos sobre el suicidio…

Baby Miró
Cargando...